PANTALLA FACIAL ANTISALPICADURAS DE POLICARBONATO

La pantalla facial antisalpicaduras es una visera de policarbonato que protege la cara de la proyección de escombros ligeros, astillas, polvo y salpicaduras de fluidos. Las viseras protectoras son elementos de protección versátiles que se adaptan a múltiples usos: cuidado de la salud, laboratorios, industria alimentaria, limpieza, etc.

Las pantallas faciales de uso médico son elementos que integran los equipos de protección individual (EPI) en entornos hospitalarios de riesgo. El policarbonato es reutilizable, porque resulta sencillo de limpiar y desinfectar. En cuanto a su uso en el hogar, las pantallas faciales protegen la cara al hacer trabajos de bricolaje o cuidar el jardín.

Pantallas de protección facial de policarbonato

El policarbonato es un polímero termoplástico obtenido del dióxido de carbono. El tipo más importante es el derivado del bisfenol A. Sintetizado originalmente en 1928, comienza su explotación comercial a finales de la década de los 50 por Bayer y General Electric. Los policarbonatos son parte de la familia de las resinas de poliéster. Para distinguir los productos de policarbonato, su acrónimo DIN 7728 y 16780 es “PC”.

Los usos del policarbonato crecen de forma exponencial gracias a sus propiedades de transparencia, resistencia térmica y mecánica, dureza y baja conductividad eléctrica. La ligereza del material facilita trabajar con la pantalla puesta durante largos períodos de tiempo.

Cuando se utiliza en viseras y pantallas, el policarbonato es un material flexible que se adapta a la curvatura de la cabeza y protege la cara. Con el tratamiento antivaho, el usuario mantiene despejado el campo visual y también puede trabajar con gafas de ver, o complementar la pantalla facial con gafas de seguridad e incrementar el nivel de protección.

Existen múltiples formulaciones de policarbonato que permiten fabricar productos con diferentes niveles de resistencia: desde ligeras pantallas faciales, hasta viseras de cascos de piloto o elementos constructivos, como claraboyas. El tratamiento del material permite configuraciones de viseras que soportan impactos de alta velocidad.

Los modelos más sofisticados de pantalla facial incorporan elementos como bandas de sudoración, arneses de ajuste, cascos, protección auditiva y respiratoria, malla metálica y tratamiento para calor extremo (en el caso de los modelos utilizados por los equipos de protección forestal) o filtros infrarrojos para trabajos de soldadura autógena.

Para usos de menor exigencia y especialización, las pantallas faciales más sencillas, gracias a su configuración genérica, aportan un buen nivel de protección a un precio asequible.

Pantallas faciales y coronavirus

Respecto a la utilidad en la prevención del contagio del Covid-19, las pantallas faciales aportan la protección ocular que no proporcionan las mascarillas y ofrecen una alternativa a personas que, por problemas respiratorios u otra razón, no pueden llevar mascarillas. Sin embargo, las pantallas no son dispositivos diseñados para la protección respiratoria, porque no se ajustan a la boca y la nariz del usuario, y el uso ideal es una combinación de ambos elementos: pantalla y mascarilla.

De modo análogo, cualquier pantalla facial debe acompañarse de protección respiratoria homologada en trabajos de desinsectación, o de aplicación de productos fitosanitarios en el jardín.

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